Goleman (1995) se refiere a la inteligencia emocional ampliando la estrecha visión de la inteligencia, que considera que el coeficiente intelectual ante todo tiene una base genética que no puede ser modificada por la experiencia vital y que esas actitudes rigen nuestras vidas.
En la inteligencia emocional se encuentran las habilidades que incluyen el autodominio, la persistencia y la capacidad de motivarse uno mismo. Goleman plantea que estas habilidades pueden enseñarse a los niños, dándoles mejores posibilidades de utilizar el potencial intelectual que la naturaleza le ha dado.
Vivimos una época turbulenta donde la sociedad se desestructura y donde la calidad de vida comunitaria se alteran por el egoísmo, la violencia y la pobreza espiritual. Para Goleman la importancia de la inteligencia emocional gira en torno a la relación existente entre sentimientos, carácter e instintos morales. Las posturas éticas que tenemos los seres humanos surgen de nuestras capacidades emocionales.
Las personas que se encuentran a merced del impulso, que carecen de autodominio. Presentan una deficiencia moral. La capacidad de dominar el impulso es la vase de la voluntad y el carácter. La raíz del altruismo se encuentra en la empatía: la capacidad de interpretar las emociones de los otros y de tenerlo en cuenta.
Si no se tiene la necesidad o la desesperación del otro, no existe preocupación (Goleman, 1995). En nuestras decisiones y acciones los sentimientos cuentan tanto como el pensamiento y generalmente más.
Goleman plantea que la inteligencia emocional incluye habilidades tales como ser capaces de motivarse y persistir frente a las decepciones; controlar el impulso y demorar la gratificación, regular el humor y evitar que los trastornos disminuyan la capacidad de pensar: mostrar empatía y abrigar esperanzas.
Para Goleman, las emociones son impulsos que llevan a la acción y a planes instantáneos para enfrentarnos a la vida. Así estudia la manera como cada emoción prepara al organismo para una respuesta distinta. Sin embargo, las tendencias biológicas a actuar están moldeadas por la experiencia de vida y de la cultura.
La vida mental está constituida por la mente racional y la mente emocional, que son dos formas diferentes de conocimiento que interactúan. La racional incluye conciencia, reflexión, análisis y meditación. La emocional incluye los impulsos. Los sentimientos son básicos Para el pensamiento y el pensamiento lo es para el sentimiento.
Los dos se encuentran en constante tensión. Los sentimientos fuertes pueden hacer estragos en el pensamiento o razonamiento, la falta de conciencia de los sentimientos también puede ser nefasta, sobre todo cuando se trata de decisiones de las que depende el futuro.
JOSE MANUEL SANCHEZ BARRANCO
PSICOLOGO, PSICOPEDAGOGO, PEDAGOGO Y ESCRITOR