“La oscuridad se propaga a la velocidad de la luz: un amor se expande en el vacía”.
/En el punto de no retorno. María Mercedes Lafaurie)
Etimológicamente duelo significa dolor y también desafío o combate entre dos.
El duelo es una reacción normal ante una pérdida de un ser querido u objeto amado, es una experiencia que forma parte de la existencia. Freud plantea que el duelo es un proceso normal y tiende a evolucionar de manera favorable por sí solo, sin necesitar intervención terapéutica.
De acuerdo a la teoría de Bowlby los vínculos se establecen y se desarrollan desde etapas tempranas en la vida y tienden a durar a través del ciclo vital, surgiendo básicamente como respuesta a la necesidad de seguridad. Describe las conductas de apego como aquellas que fortalecen el vínculo y preservan la cercanía o proximidad de la persona necesitada. Por tanto las figuras parentales juegan un papel importante en la seguridad a partir de la cual, exploramos el mundo y son esas relaciones las que determinan nuestra capacidad ulterior de establecer vínculo de afecto.
Jaramillo (1992) plantea que todo logro también conlleva una pérdida o renuncia y viceversa. Para poder crecer emocionalmente, debemos dejar atrás roles, actitudes, ilusiones, identidades o conductas que corresponden a una etapa y reemplazarlos por otros. Todo ello conlleva duelos como respuesta, y muchas veces no somos conscientes de ellos desconociendo así el origen de sentimientos de tristeza y dolor que con frecuencia surgen en nuestras vidas. Incluso acontecimientos que en apariencia son felices se acompañan de cierta tristeza inexplicable.
Una pérdida física va acompañada de pérdidas simbólicas, por ejemplo, una discapacidad puede generar pérdidas simbólicas como pérdidas de autonomía, sensación de vulnerabilidad, baja autoestima, etc.
El duelo es un proceso transitorio. Durante el proceso de elaboración la persona se adapta al cambio que implica la pérdida de una persona querida y acepta el significado de tal pérdida. Esta crisis vital nos pone a prueba nuestra estabilidad emocional.
JOSE MANUEL SANCHEZ BARRANCO
PSICOLOGO, PSICOPEDAGOGO, PEDAGOGO Y ESCRITOR
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